Creo que mi vida no está del todo mal. Tengo trabajo. Pago mi alquiler. Tengo buenos amigos. Tengo sexo regularmente. Me pude comprar una notebook. Disfruto de la comida, y estoy comiendo rico. Mi equipo de fútbol gana más seguido de lo que pierde. Mi familia es un desastre, pero debo confesar que no me causa mayores problemas. Están todos vivos y en definitiva no los desprecio tanto, al menos no tanto como otras veces.
Me levanto no muy tarde. Estoy tirado un rato, leo, escribo, trato de estudiar. Cuando desayuno, como unas semillas tostadas, o yogurt, o si estoy con una chica, tal vez me levante y vaya a comprar facturas. Luego tomo una ducha. Ese fue un aprendizaje reciente: soy de esos tipos que lucen siempre como si recién se despertaran, con mucha cara de dormido. Si me ducho al levantarme, aminoro bastante ese golpe de efecto que transmite mi rostro.
Después salgo para el trabajo. Tengo un relindo trabajo, sin ironía; probablemente a muchos les gustaría tener un trabajo como el que tengo. Cuando llego, pongo música, charlo con mis compañeros. Hay muy buen clima, estoy cómodo, podemos decir que somos un buen equipo de laburo, tirando para el mismo lado. Me divierto. Además, es un trabajo que me permite conocer gente, estar en permanente intercambio con personas.
A la tarde, a veces, voy a mi otro trabajo. Otro trabajo interesante, que pone en práctica mi instinto, mi capacidad de observar e interpretar. Tambián me permite conocer gente, de distintos tipos, palos y formas. Me gusta. Es un trabajo de toque y me voy. Y la paso bien.
A la noche, me espera la camota de mi casa. Algo de comer, a veces compro, a veces cocino. Hoy cociné y me salió bastante rico. Puedo leer, bajarme algunos temas. Hoy escucho y preparo canciones para el fin de semana, que paso música en una fiesta. A veces pongo la tele. Me siento fuerte incluso para mirar los bailes de canal 13. No tengo cable y prefiero el 13 antes que el 11, entre los dos únicos canales que me funcionan.
Disfruto de la placentera sensación de juguetear con mi dormitar. Me dejo caer sin oponer resistencia. No soy conciente del momento en que me duermo. Mis noches son largas y plácidas. Mi despertar, pacífico. Casi siempre mi humor es uno con el que me siento a gusto.
Así, voy viviendo cada día.
Manana me espera un recital. El jueves cine. El viernes, cena con amigos. No me puedo quejar: tengo buenos planes para los días que siguen. Insisto, y por eso lo dejo registrado en estos escritos. Mi vida no está tan mal. Todo lo contrario, va bastante bien.
Me pregunto por qué mierda estoy tan aburrido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario