sábado, 23 de junio de 2007

No todo se opaca en la noche

Powered by eSnips.com

Alguien me hizo saber de Thoreau

"La mayoría de los hombres lleva vidas de tranquila desesperación. Lo que se llama resignación es desesperación confirmada. Una desesperación estereotipada, pero inconsciente, se oculta incluso bajo los llamados juegos y diversiones de la humanidad... Parece como si los hombres hubieran elegido deliberadamente el modo común de vida porque lo prefieren a cualquier otro. Sin embargo, creeen sinceramente que no hay elección, aunque las naturalezas recuerdan que el sol sale con claridad. Nunca es demasiado tarde para renunciar a nuestros prejuicios"

miércoles, 20 de junio de 2007

What goes on - The Velvet Underground

Get this widget | Share | Track details

Sugiero hacer click en el play de arriba antes de empezar a leer

No voy a pensar ni escribir nada nunca antes pensado o escrito. Voy a reprimir lo que quiero decir para impedir ser tan poco original.

Soy uno de los tantos que musicalizan su vida, que piensan la banda sonora de cada momento o situación que vive. Hoy y ayer me pasó lo mismo. El mismo musicalizador decidió los temas que pasaron por mi cabeza. Será porque estos días fríos y lluviosos, ideales para mirar pasar al mundo desde una ventana, necesitan de canciones precisas.

Me alegró coincidir en este sentimiento imperante con alguien, que me dijo sin que yo le preguntara que era un día para acompañar con la Velvet Underground. Sus temas silenciosos, su sonido crudo, la belleza de sus melodías...no sé. Tal vez sea por el espíritu de sus canciones, que combina toques de melancolía, impulso de autodestrucción y mucha luminosidad. Escucharlos es transitar por el dulce borde que pone en contacto a la tristeza y la oscuridad con el brillo de una sonrisa.

Cuando pienso en su música, pienso en la época que la vio nacer. Y en el momento en que vivimos ahora, que parece tener tan poco para decir. Musicalmente no somos testigos de algo que esté haciendo historia. Todos estamos de paso, y la música de esta era no llegó para quedarse. No hay legado que dejar. En tres décadas, las escuelas de música van a continuar haciendo escuchar la Velvet y otras bandas de esa generación y de aquellas épocas. Hoy no se puede encontrar el sonido que describa lo que somos. No existe el sonido que nos haga llorar y creer que es posible. Nada nos conmueve.

Pero mejor hablo por mí: estoy escribiendo solo. Me leo y veo que irradio un absurdo sentimiento de querer incluir a otros en un reclamo sobre el que no consulté a nadie.

Alguna vez confié en la música electrónica. En que sería capaz, tal vez no de capturar los sonidos que nos identifiquen, que nos lleguen al alma, pero sí de aportar algo que ayude a construir un pensamiento y una energía capaz inyectarle a las personas una idea en común, una lucha a luchar con pasión. Pero pasó lo que pasa: todo se vuelve moda rápido, todo se desarrolla a velocidad del vértigo, y nada logra alcanzar su potencialidad antes de convertirse en propaganda, en objeto masificable.

Pienso con optimismo en los seres humanos que nos continuarán. Los discos de enganches de Catáneo o de Oakenfold no van a usarse de ejemplo en ninguna lección de música de alguna clase de algún futuro.

domingo, 17 de junio de 2007

Prisionero del cuerpo

Hoy me levanté muy temprano para ir a jugar al fútbol. Domingo, 9 am. Torneo de cancha de once. Muchísimo frío. Mi equipo no es de los buenos, tres jugados, dos perdidos, uno empatado. Cero goles a favor.
El entrenador da la formación antes de arrancar. Quedé como suplente. Cuánto frío en el descampado banco. Igual caía algo de sol.
En una jugada aislada y bastante afortunada, por primera vez en el campeonato, mi equipo marca un gol. Uno a cero. El rival estaba desaparecido en el campo de juego. Parecía que llegaba el primer triunfo.

Entretiempo.

Para el segundo tiempo había que tener la pelota y esperar que pasara el tiempo. Si era posible, meter un gol más para asegurar el triunfo. Supongo que por eso entré a la cancha. Para tener la pelota.

A los cinco minutos ya nos habían dado vuelta el resultado. Perdíamos dos a uno y todo nuestro equipo se descontroló. Fue buscar el empate con furia y desorden. Yo intentaba avanzar con la pelota, acercarme al arco contrario, pero carecía de fuerzas. Rápidamente mis intentos eran desarticulados por los jugadores contrarios. Volvía a intentar, ánimo ni entereza me faltaban. Pero fracasaba. Finalmente, nos metieron el 3 a 1 y terminó la historia.

Uno no se da cuenta quién es, o hasta dónde puede llegar, o qué puede hacer, si no es por los otros. Los otros saben de uno más que uno mismo, en algunas cosas. Yo sigo pensándome un joven capaz de lograrlo todo. Soy pura voluntad de poder y voluntad de felicidad.
Esta semana voy a anotarme en un gimnasio.

miércoles, 13 de junio de 2007

Insomnio no vinculado con Hamaca Paraguaya

Son casi las 5 de la mañana. Me había dormido como un ángel, mirando una peli, y me desperté porque me dio sed. Hacía calor en mi cuarto. Fui a tomar jugo pero ahora no me puedo dormir.
Antes estaba viendo Hamaca Paraguaya, primer film de ese país dirigido por una mujer, Paz Encina.
La película irradia serenidad y simpleza. Pocos planos, fijos la mayoría de ellos, potencian la riqueza visual del film. Sin dudas es una obra bella de mirar, con un formato narrativo y una estrategia de cámara que conduce al recuerdo de los primeros clásicos del cine, salvo por el blanco y negro. En Hamaca Paraguaya predominan los colores y texturas tenues.
Dos personajes a veces charlan entre sí, sentados sobre una hamaca paraguaya. Bosque como contexto. Calma general. De fondo, brotan los sonidos de una perra quejosa y de la naturaleza en general. Cada elemento del lenguaje, fotografía, efectos sonoros, organización del relato, se conjuga entre sí para construir una atmósfera calma y a la vez envolvente e interpelante. Ante cada secuencia, que es larga y paciente, el espectador puede verse seducido e inducido sutilmente a la reflexión: casi sin querer, sin proponérselo, probablemente se encuentre atravesado por las más diversas reflexiones.
El film se plantea en otros tiempos, la información de cada plano se agota rápido, pero es lo que menos importa. Justamente se trata de trascender la idea de información y de vértigo para dejarse atrapar por la suave caricia de la contemplación.
Los personajes centrales son dos, marido y mujer, casi ancianos. Ellos esperan a su hijo, que fue a la guerra que enfrentó a Paraguay y Bolivia en el año 1930 y pico, por la disputa de unas tierras. El film, entonces, aborda y hace presente una ausencia a través de recuerdos hablados, de pequeñas conversaciones entre los protagonistas, entre ellos o de cada uno consigo mismo pensando en voz alta. Muchas veces surge en la superficie visual el sentimiento de resignación, pero casi siempre ella está presente al menos implícitamente, escondida detrás del optimismo o pesimismo que marido o mujer eligen adoptar como discurso. Como mecanismo de defensa. Como manera de enfrentar lo que les queda de vida, como filosofía tal vez.
La directora elige un registro seco y a la vez cargado de sensibilidad para retratar el dolor y poner el acento en el absurdo de la guerra. Pero sobre todo, el film es una ventana hacia la concepción de un tiempo infinito. De una espera sin fin. Lo bueno de Hamaca paraguaya es que es un film chiquito, no pretencioso, cálido casi siempre. Quizás necesita apelar demasiado a la palabra para comunicar, en lugar de vaciarse para dejarse completar a través de los silencios o de imágenes que hablen por sí mismas...
Estaba pensando en todo esto cuando mi cansancio pudo má. No es momento para volver a encender la tv. Es momento de intentar volverme a dormir. O de dejar hacerme prisionero de esos pensamientos incódomos que suelen aparecer cuando más indefenso estás.

martes, 12 de junio de 2007

Primer día

Hoy voy a escuchar un temazo de Pánico y Locura en Las Vegas. Necesito un poco de distracción en esta ciudad del caos. Crear mi propio universo y sacarme de encima la mochila de la culpa. Seguro que soy culpable. Vos también. Te animás a vivir con eso??????