Voy a tratar de detener mi empeño por escribir cada vez que la angustia me invade. En realidad no lo voy a hacer. Al fin y al cabo escribir cuando estoy asi es mi manera de querer protegerme, de sacar lo que me pasa, de usar la crisis para aprender algo. Al menos, escribir es una buena forma de distraerme y pensar en mi mismo como si no fuera yo, para que duela menos. No voy a tratar de detener ese empeño que me salva bastante.
En fin, el tema es que hoy estoy contento, me estoy yendo a disfrutar por la ciudad, a sacar algunas fotos, a comer rico. Cuando me divierto me siento encantadoramente poco sofisticado. Y no tengo ganas de decir nada: escribir sobre la alegria y el placer no es un don que tengan muchos.
El objetivo de estas palabras es doble. El primero, es que quiero recordarme a mi mismo que cuando estoy bien, estoy contento. Y me suele pasar a menudo. Me hace bien sentirme una persona sana, capaz de disfrutar y amar de tanto en tanto.
El segundo objetivo, que creo tiene que ver con el primero y con lo que dije antes sobre mi incapacidad de reflexionar demasiado cuando estoy bien, es un ejercicio, un juego de niños. Como no me acuerdo el truco para escribir los acentos en este sistema del blog, quiero expresar y comunicarme tan fielmente como me sea posible sin utilizar palabras que vayan con tilde. Creo que hice trampa en algunas, pero hice como si no me hubiera dado cuenta.
De todas maneras, una cosa es sencilla de comprobar e imposible de cuestionar: la vacuidad de mi alma cuando se sumerge en el dulce estado del bienestar.
Simplemente estoy en silencio, sin nada que decir.
Soy uno solo.
Es un placer.
Mejor salgo. Hay sol afuera.
2 comentarios:
felix volvió feliz!
y solo... :)
eso es. he vuelto. no se por cuanto tiempo.
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