Estoy paralizado. Ahora mismo. No puedo moverme. No puedo orientarme. Se me ha perdido el registro de mis responsabilidades. Me duele un poco el pecho.
No arranco. Se me cruzan todos los compromisos programados, uno tras otro, en cadena, y entre todos construyen una jornada que no soy capaz de sacar adelante. Me resisto a salir hoy. No quiero. Una bola de angustia me abre el pecho. Ni siquiera tengo ganas de llorar. Tampoco puedo reirme de lo que me pasa. Solamente me queda resistir, soportar, convivir.
Por si fuera poco, estoy demasiado cobarde como para permitirme no salir a vivir este dia. En realidad casi siempre estoy asi. No quiero perder el laburo por un estado que no se hasta cuando va a durar. No, no es eso. No es el laburo. Eso es una excusa. Una excusa que no disimula que se trata de miedo.
Salgo. Esta version petrificada de mi mismo, sale. Una parte de mi, chiquita pero poderosa, es pura voluntad: tambien puede ser definida como puro miedo a las consecuencias. Llego tarde a la reunion. Espero estar mas tranquilo cuando vuelva a casa.
3 comentarios:
Me encanta todo lo que escribís. No te cuelgues y publicá más seguido. Me identifico con algunas de tus sensaciones. Cuando me siento así, salgo a caminar hasta alguna plaza (la plaza San Martín es hermosa) y me siento un rato a ver la gente pasar. Se te renuevan las energías y estás listo para amar el mundo.
gracias! oh casualidad, hoy estuve 5 minutos en la plaza san martin, tomando aire fresco
qué mundos conectados! qué más habrá!? ja ja.
Publicar un comentario